BCCPAM000258-3-12000000000000

31 con seceridad al malo. Por tanto, estad sujelos é él, por- _ que estais odligados 4 ello por necesidad, y esto no por miedo del castigo, sino por deber de conciencia. (1) Clari- simo esta el Apdstol en ensefarnos lo que represen- tamos, cada cual, en el drden social: el principe, co- -mo ministro de Dios representa el principio de auto” ridad, pero de una autoridad que es superior al mis- mo que la tiene, atendido que; como dice el mismo Apéstol, le ha venido de Dios; (2) todos los demas re- presentan tambien algo que es mucho mas que cllos, la obligacion que tienen impuesta por Dios para obe- decer, obligacion venida del cielo y sancionada por ley eterna é inmutable, pues no siendo asi, no diria el Apdéstol que es un deber de conciencia, El Princi- pe de los Apdstoles da 4 este drden social su exten- sion consecuente diciendo 4 los cristianos; esfad su- jetos & toda criatura humana por Dios;al rey como al primero, & los capitanes como & sus enviados para casti- gar & los malos y para bien de los buenos, porque es esta la roluntad de Dios. (3) Es decir, que, segun San Pe- dro y San Pablo que hablan inspirados por el Espi- ritu Santo, el rey representa 4 Dios en mantener el érden social y promover y sostener el bien temporal de su pueblo, y sus enviados representan al rey; y en efecto, todo funcionario ptiblico ha obrado siem- pre 4 nombre del rey: el general da batallas 4 nom- bre del rey, el magistrado da sentencias 4 nombre del rey, y el gobernador manda 4 nombre del rey, y hasta el mismo verdugo, por vil é infame que sea su (4) -Rom., cap. XII, vv. 3, 4, 5. (2) Ibidem, cap. XII, v. 4. (3) S. Petr., cap. I, wv. 13, 14, 15.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz