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el orden de las cosas materiales, sino.en el Gnden mo~ ral: del primero solo diremos, qae hasta el simple soldado se avergonzaria, si los quisiese poner en te+ la de juicio; porque, poner cuarenta canhones. contra cuatro, nose ha llamado jamas ir 4 pelear, sino a ase- sinar; asestar cuarenta piezas de batir conti un lien= zo de murallas, que pueden Hamarse de carton; es arremeter cien hombres robustos con pufal en mano contra cuatro timidas doncellas, que de solo verlos se vuelven estatuas de hielo, En nada de eso hay no- bleza ni honor militar; hay, si, cosas, cuya) calilica- cion dejamos al hombre hidalgovy bizarro, que afuer de\caballero, no sale4 la arena’ sino en,eampo igual y con. armas del mismo calibre. (1) Pero, si diremos, que en falta de, derecho se presentd, la, vevolucion henchida de orgullo y altivéz; y repleta de iniquidad, (1) Dehenios notar que las murallas de Roma pertenécen di euatro épocas: hay lienzos del siglo IIT, en tiempo del eni- perador Valeriano, y comprenden parte al Saddeste y parte al Sur: los hay, al. Oeste fabricados en el siglo IX por el-Pa- pa Leon, para precaver al Vaticano de las irrupciones de los mahometanos, y se llaman ‘los muros de ‘Ja ciudad leonina, renovados segun, el sistema moderno,. por. Urbano. VIII 'y otros Pontifices hasta ‘el actual; siendo estos lienzos Jos. de tercera clase,.y comprendiendo desde :la. puerta Portese hasta Ja Angélica, y una parte al Nordeste, por el, monte Pincio; pero hay,.un gran lienzo. por Ja parte. del. Este que data de los tiempos de, Belisario, y en ella ‘esti flanqueada la muralla de torreones hasta Ja puerta de San. Lorenzo, siendo estas murallas de unas treinta pulgadas de espesor en su mayor parte; y.por alli precisamente estuvieron vomitan~ do balas rasas sin fin los cafones de Ja revolticion. contra: tas pias que tienen doce siglos, ‘
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