BCCPAM000258-3-12000000000000
. , ; FE 193 No podemos, con que contesta el Papa a cuanto se le dice que haga: hagamosle entregar 4 la revolucion su trono, y retirarse 4 vivir como cualquier otro Sacerdo- te; pues todos los de su clase estan viviendo bajo la potestad de los reyes, y tienen que permitir que florez- can las instituciones liberales. ;Qué es eso de tanto Vo podemos, con que se opone a los progresos del si- glo, y 4 los derechos de los pueblos? Veamos ahora, que esta solo, de qué le sirve estar invocando siempre el derecho y lajusticia. Dice sin cesar, que su causa es la de Dios y que deja 4 este el cuidado de defen- derle: veremos si es asi; entraremos en sus dominjos con ejércitos poderosos y arrastrando caiones y mor- teros: él invoca el derechoy la justicia; pero nosotros invocarémos el derecho de los arietes, pues en ellos bien manejados-y en las falanges bien ordenadas es- ti el verdadero derecho. (1) Caigan ‘esos muros que lo defienden; asestemos bocas de fuego 4 esa roca inexpugnable, y entremos 4 sangre y fuego en Roma; pues no hay quien pueda impedirnoslo. Asi hablo la revolucion impia; y despues de bie ber consumado el crimen: despues de haber despo- jado al Padre Santo de sus dominios, y tomado sus tesoros, los tesoros enviados por todos los eatdélicos del orbe al Vicario de Cristo, y en su nombre 4 San Pedro: despues de reducido 4 su habitacion al sucesor de San Pedro y prividole de su libertad: despues de ejercer sobre su palacio una vigilancia seyera, rete- (1) *Véase lo que decia el general Cadorna en Roma a 24 de Setiembre: «Romanos: La bondad del derecho y la fuerza del ejército, me hanvcolocado en pocas horas entre vosotros, reivindicdndoos 1a libertad.» (Gazzet. di Roma, 21 Sett., pig. 3ycol. L.4; lin; 47.)
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz