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= 187 nio con tropas, 4 pacificar vuestras provineias y. sa- tisfacer las aspiraciones del pueblo, como manda el derecho y lo exige la justicia.—No podemos: esos hom- bres de designios malignos son enviados por vosotros; por vosotros que conculcais el derecho, y colocais la justicia en la fuerza brutal de las armas, y despre- ciais la ley de Dios.——Mirad, que hemos entrado con sesenta milsoldados en vuestros Estados, y el pueblo ha sancionado su alzamiento con un plebiscito, 4 lo que no podeis oponeros; porque el pueblo es sobera- no de si mismo, y él es quien manda’ en si; sancio- nadlo; decid, que el plebiscito es el principio de au- toridad, en el cual ha sentado la base de su existen- ciala moderna civilizacion.—ANo podemos: vosotros sois los que habeis aniquilado cruelmente mis fieles sol- dados en el campo de vuestro deshonor; los que ha- beis tiranizado 4 mi pueblo con vuestras armas; los que habeis derramado dinero sin fin, para corrom- perlo, para comprar en vil mercado su lealtad, para proporcionarle embriaguez y libertinaje; y ese ple- biscito no es mas que un juego, con que pretendeis enganar al mundo, y un medio para colocar la injus- ticia y la rapifia en tronos donde debia reinar la equi- dad, y conservarse, como en su propio alcdzar, el honor.—Os daremos garantias, Santo Padre: hemos formado convenio de soberanos, para daros de comer, y no permitir que nadie toque vuestra augusta perso- na, y goberneis la Iglesia con toda libertad, pues nos- otros respetarémos sus instituciones.—No podemos: {Qué derecho teneis vosotros, para hacer convenios sobre lo que Nos habeis quitado? ;De donde os -ha venido ese derecho? ;Es acaso el Vicario de Cristo al- gun pupilo, 6 algun demente, para que le instituyais 13

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