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181 Registrense sin pasion las hazaias gloriosas de esa nacion, los hechos de sus monarcas, y hasta sus glorias guerreras, desde la familia real de Kent has- ta los dias de Guillermo de Normandia; y se vera que ni un solo hecho, el mas insignificante, hubiera teni- do lugar, sin aquella influencia saludable que los Su- mos Pontifices ejercian por aquellos tiempos en to- das las naciones de la tierra ilustradas por el Evan- gelio. Fueron estos los que por medio de los Obispos que enviaban, iban formando poco a poco una socie- dad perfecta, desterrando de ella las tinieblas de la ignorancia, estableciendo los principios de justicia, - introduciendo la lenidad en Jos corazones de caudi- llos, antes feroces; aboliendo por medio de la célebre Tregua de Dios, \a costumbre salvaje de los. desafios, llevados a efecto por aquel mal entendido punto de honor de los sefiores de feudos y caballeros errantes de los tiempos antiguos; y conservando por medio de los monjes la literatura del Oriente, que hubiera pe- recido sin esta solicitud de Ja Iglesia. Ningun hombre de sano criterio puede negar es- to; asi como esta obligado’é confesar, al leer la his- toria de Europa, que se debe 4 los Sumos Pontifices la reaparicion de las ciencias, que se cultivaron an- tiguamente en Grecia y en Rema, ora entre los fi- ldsofos mas célebres, ora por los santos Padres de Jos siglos de oro de la Iglesia de Oriente; debiéndose ad- vertir ademas, que los Papas purificaron las ciencias dias salia para Cantorberi el gran apdstol de Inglaterra San Agustin, con otros muchos que le ayudasen en Ja obra de Ja ilustracion de aquel gran pueblo, (Berault Bercastel, [isto- ria de la Iglesia, siglo sexto.)
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