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179 do por Dios para sostener la verdad; pues no Hlama- ri jamas al error, sino error; 4 la iniquidad, iniqui- — dad; 4 Ja mentira, mentira, y 4 la mala libertad, li- bertad satinica. sane ; Palpables son las tendencias de la conjuracion contra el Vicario de Cristo: se ha intentado que la sociedad no tenga sino un solo lenguaje, un solo pen- samiento y una sola accion; introduciendo en todas partes las mismas instituciones liberales, acompaia- das de los mismos principios de nuevo derecho con- travio 4 la ley de Dios; y esto se ha hecho para po- der decir 4 los pueblos, que el romano Pontitice.no quiere asociarse al grande y saludable movimiento de la civilizacion moderna; que es un retrogrado que pretende estacionarse en los tiempos de la ignoran- cia y la barbirie, y un obstinado en teorias afejas y caducas, 4 quien es preciso obligar, de buen 6 mal grado, 4 que dé sancion 4 las nuevas doctrinas del progreso. Librenos Dios de calificar esta pretension de lo que se supone que es, impia y heretical: debe- mos llamarla’con el nombre que le debe dar la sim- ple razon ilustrada poy la historia del linaje humano; y este calificativo no puede ser otro, sino el de pre- tension nécia, que rebosa por todas partes ignoran- cia é ingratitud. é {No se acuerda esa Europa moderna de que son los sucesores de San Pedro los que la han formado? iNo tiene presente que fué San Pedro, quien envid 4 las margenes del Rhin, al interior de las Galias y de las Espatias, aquellos santos Obispos que les predica- ron la santa libertad del Evangelio, euyas doctrinas han sido la espada que ha ido cortando’ las cadenas de la antigua esclavitud introducida por la ley de la

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