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178 una mano tan fuerte y una hoja deacero tan poderosa, que cortase la cabeza i todos los hombres de un solo golpe? Admitan norabuena esta civilizacion, aquellos que estan como embargados mirando de hito en hito 4 esa meretriz que, sentada sobre muchos pueblos, os- tenta sus vestidos de oro, de piedras preciosas y de perlas, llevando en su mano la copa de oro de sus ini- quidades; pero el Vicario de Cristo no. Admitanla aquellos potentados, que se postran ante la gran Ba- bilonia, y estan destinados 4 preparar los caminos del dragon del abismo, y han de hacer la querra al cor- dero de Dios; (1) pero el Maestro de la fe no. Admi- tala esa sociedad corrompida, que adora 4 la béstia del abismo, diciendo que esos prodigios de la moder- na civilizacion, que mueve el hierro como las aristas, le bastan para ser feliz; peroel Doctor de la verdad y de la fe no. Admitanla esos pueblos, en cuyo seno el grande y el pequeiio, el rico y el pobre, el hijo ¥ el siervo han adoptado en sus pensamientos y en sus obras el caracter de la béstia, el cuul podemos decir. que es la libertad, y sin cuyo caracter nadie puede ni vender, ni comprar; pero el que esta destinado4 pelear con ella, 4 ahuyentarla, 4 lanzarla rayos, de- fendiendo la santa libertad y la doctrina de Jesucris- to, no. (2) Retirese la sabiduria de todos los sabios, la bondad y prudencia de todos Jos reyes, la justicia de todos los tribunales, pero no del que es la sal de la tierra, el faro de las inteligencias cristianas, el de- fensor del derecho, el sostén de la verdad, el sol que irradia la fe de los astros de la Iglesia, y el encarga- (1) Apoc., cap. XVII, vv. 4, 14. (2) Ibid., cap. XIII, wy. 4, 16,47.

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