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17h mentiroso que es la ruina de la religion, y dar san- cion 4 la bandera de la libertad, que; segun anuneid su primer predecesor, habia de desplegarse en la so- ciedad corno un velo encubridor e toda malicia? (1) {Podia acceder 4 esas voces, que pedian reconcilia_ cion y convenio con una civilizacion destructora de la fe y de los preceptos divinos? ;Podia introducir en sus Estados la legalidad del crimen amparada por la propia autoridad del que, 4 semejanza de Dios, tole- ra que haya pecadores entre sus slibditos, se compa- dece de los que yerran, amonesta 4 los que caen en error, pero no puede entrar jams en pacto con el pecado, con la mentira, con la heregia, ni con la po- litica que se funda en aitnsecueas y axiomas contra la = eterna? By AS Es preciso no echar en olvido que, en cuanto con- cierne 4 la religion, toda la sociedad es un nifo, un nifio de vastas dimensiones, que necesita siempre de ‘Ja tutela y direccion de sw padre. Por mas que oiga- mos decir, que el linaje hamano ha Hlegado 4 la cum-- bre de las ciencias; todo eso es una paradoja filosdéfi- €a; pues, aparte el decir que hasta hoy dia no sabe- mos ninguno de los grandes secretos de la conexion que tienen entre si esos globos inmensurables que pueblan los espacios, de los cuales solo podemos ob- servar los fendmenos; ni siquiera conocemos el c6mo se visten tan galanas Jos flores, y pasan los jugos de la raiz de una yerba hasta su punta, ni otras mil co- sas que ignoramos; todavia no hemos visto un solo hombre que herede de su padre fa ciencia y la sabi- duria; porque esta la di Dios insensible y paulatina- (4) I, Pet., cap. Il, v. 16. a Wethe Sama Ot i | |
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