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171 gun la politica sagrada de Dios, no segun la sacrile- ga de Lucifér: Dios destruye lo malo, para edificar lo bueno: Lucifér destruye 1o bueno, para no edificar nada, Dios en su sabiduria infinita permite, como di- ce San. Agustin, algunos males, y los tolera para que no se pierda un bien; pero no remedia un mal con otro mal, ni un pecado con otro. La politica de Dios en el gobierno de la sociedad humana, cuyos individuos, sin exceptuar uno solo, son libres para seguir el camino de la rectitud; no pudiendo nadie imprimirles necesidad intrinseca ni extrinseca para cometer el pecado; consiste en ense- har 4 los séres racionales los medios de obrar con ar- reglo 4 la ley eterna; en proporcionarles los medios y los auxilios que ellos no pueden tener por sus pro- pias fuerzas; en remover los obstaculos que les pue- dan venir de una fuerza exterior, y darles la gracia para que puedan vencer los que opone 4 cada cual la debilidad intrinseca de su naturaleza viciada; en no violentar 4 nadie, sino dejarle que siga el camino que Jo lleva al cielo 6 al abismo; y en tolerar con sapien- tisima longanimidad, que haya en esa gran heredad de Dios trigo y cizaha, grano y paja, corderos y ca- britos, hasta que Hegue el gran dia de segar el trigo junto con los cardos, separar el grano de la paja, al cordero del cabrito, allegar el grano en las trojes de Dios, y llamar al cordero 4 su eterno redil, echan- do la cizafia, la paja y los cabritos al lago de fuego inestinguible. Esta es la politica divina que Jesucris- to nos enseiia en el Evangelio. Y es por cierto bien contraria 4 esta, la que observa Satands en el gobier- no de su reino tenebroso. En la politica de Satanas no hay libertad sino es- 12

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