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168 c ‘ materia de sus destinos eternos era un esclavo, un ju-— mento sin ginete, para servirnos de su grosera, locu- cion, sobre el cual cabalgaba Dios, si llegaba el pri- mero, 6 el demonio, sile cogiala delantera, llevandolo cada cual, irrevocablemente y sin su consentimiento libre, 6-al cielo 6 al infierno: el que sabe infalible- mente, que la paz, la felicidad y la prosperidad de los pueblos esta cimentada en la observancia de la ley de Dios y en la obediencia 4 la autoridad: el que sabe infaliblemente tambien, que las malas doctrinas cor- rompen las buenas costumbres, (1) y esta condenan- do sin cesar esos libros impios y esos papeles efeme- ridicos, que derraman sin intermision veneno para las almas; el que ha defendido siempre los fueros de Ja verdadera libertad, y condenado igualmente el abuso de la misma, asi como la tirania,y hoy esta viendo que, 4 fuerza de ese abuso, la sociedad ha lle- gado al borde de un abismo, ,podia plantear esa mal- hadada libertad en su pueblo? Esto equivaldria 4 em- peharse en que de un mismo foco que es de pura luz, saliesen tambien tinieblas, y en que una misma fuen- te brotase en un mismo borboton agua dulce y sala- da, Esto no puede ser en el érden fisico, y mucho ménos en-el moral: el rey de Roma reina y gobierna - segun los preceptos de Dios, que dicen asi: oh reyes, amad la sabiduria, & fin de que reineis para siempre: el rey sibio es la salud del pueblo, (2) el necio, su ruina. (3) Asi las cosas, empez6 4 asomar su cabeza un ds- © pid, cuya primera mirada fué bastante para que se ‘ (1) I, Cor., cap. XV,v. 35, (2) Sap., cap. VI, vv. 22; 26. (3). Eceli., cap. X, v. 3.

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