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167 to, (1) sino 4 si mismos; que swalma discurre, no por- que Dios le haya dado facultad espiritual para ello, si-” no porque tienen un cerebro y unos filamentos encefii- licos mis finos que los de los animales; y por fin, que cada uno de sus pensamientos vale tanto como aquel entendimiento infinito, del cual afirman que son ema- nacion, no creacion limitada, é infinitamente imper- fecta comparada con Dios, de quien dicen que no ne- cesitan ellos, ni hombre alguno, ni la sociedad. 'To- do esto podra llamarse filosofia; nous es una filoso- fia de manicomio. — La libertad del pensamiento en. bhi seule que la proclaman los libres pensadores, asi como es un ab- surdo en el Orden natural, es una heregia en érden a las ciencias divinas; pues constituye un desprecio formal de Diosy de la doctrina que él nos ha revela- do, y entraha la destruccion del cuerpo mistico de la Iglesia, que es columnay firmamento de la verdad, (2) y la desaparicion de la piedra visible ; sobre Ja cual estriba este edificio. ,Podra, por tanto, el soberano - Pontifice, ni como Maestro universal de la Iglesia, ni como rey de su pueblo, conceder esa libertad, que hoy dia reina-en todas partes de escribir contra la verdad revelada, contra la moral del Evangelio, contra Jos principios del derecho natural, y hasta contra el pu- dor? El que :condend 4 Pelagio, porque daba al albe- drio humano una fuerza que inferia injuria y detrimen- to 4 la gracia divina: el que anatematizé 4 Lutero, re- _ belado contra la autoridad de la Iglesia 4 nombre de la libertad, para ensefiar despues, que el hombre en (1) Jac., cap. I, v. 17. (2) I, Timot., cap. Ill, v. 15,

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