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161 yesen poco 4 poco en el modo de formar revolucio- nes, gritasen por todas partes.qne en los dominios de’ la Iglesia no hay sino esclavos,-y al fin volviesen a ellos protegidos por miles de soldados, y entrasen en Roma diciendo 4 gritos, (1) que la habian librado del cautiverio de la tirania, que habian ‘conquistado la libertad, y que habian consumado lo que se llamaba con impudor, exiyencia del derecho, reclamacion de la justicia. . Muchos afios ha en efecto, que se esté atronando nuestros oidos, con las vo¢es de que nuestro santo Padre no quiere entrar en las vias de la civilizacion moderna, ni reconciliarse con los sistemas del libera- (1) Trasladamos literalmente las palabras que el jefe del gobierno subalpino pronuncié el 9 de Octubre, en contesta- cion dla comision romana que le presentd el resultado del plebiscito del 2 del mismo. «Si debemos no poco 4 la fortu- na, debemos mucho mas a la justicia evidente de nuestra causa, al libre consentimiento de la voluntad, y dla mutua correspondencia de las promesas..... Ahora los pueblos ita- lianos son verdaderamente dueiios de sus destinos. » (Gazsel. del Pop., Rom. 41 Ottob, 1870, n° 18, pag. 7, col. 2, lin, 25.) jMagnifica doctrina en los libios del jefe de una nacion! Consagra con ella e] derecho de la fuerza mayor; pero para sostener ese nuevo derecho, preciso es, que prepare un ejér- cito formidable; porque ese mismo pueblo, dueho de sus des- tinos, mafiana dird que quiere darse a si mismo otras institu- ciones, y enviar su jefe supremo al ostracismo, 6 dotra parte peor. Esos acentos que se oyeron enel palacio Pitti, los habian vocingleado las turbas forasteras, que entraron en Roma 4 mi- Nares el 20 de Setiembre. a empresa de tomar 4 Roma por una granizada de balas era lo mds leal y lo mds santo: con- cluida la accion, se entondé el himno de la victoria y de la li- beriad. (Gazzel de Rom , 21 Settem , pig. 2, lin, 25 y 37.)

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