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152 dandolas que sacien su furor sobre vosotros. No pon- gais vuestras plantas en la ciudad santa, sino para adorarme 4 mi, y venerar 4 quien me representa en la tierra; pues si intentdreis entrar en ella con pro- _yectos hostiles al que ha recibido de mi las llaves del cielo, desenzadenaré los elementos, vendran sobre vosotros terremotos, pestes, hambres y guerras, y correra 4 torrentes vuestra sangre para lavar con ella la tierra. No le negueis la obediencia, pues tiene de- recho para mandaros; porque, si os levantdreis con- tra él, yo permitiré que se levanten tiranos en la tier- ra, y en vez de padres que os manden con amor, os enviaré hombres de corazon duro que derriben vues- tras ciudades, y sean como sierpes y dragones que devoren yuestras sustancias, y os impongan un yugo de hierro, que jamas podreis sacudir. Fecunda es, quizas como ninguna, en ensefianza para.la sociedad la época actual: fecunda es para los reyes y para los pueblos, y 6 nos engafiamos mucho, 6 no podemos ménos de decir, que las calamidades extraordinarias que pesan sobre algunas naciones, son tambien una leccion extraordinaria que el cielo nos esta dando, para manifestarnos que se esta fal- —tando 4 lo que él ha mandado. {Son estos castigos una justa retribucion 4 las iniquidades cometidas pa- ra atentar al derecho que tiene el Sumo Pontifice al trono real que Dios le ha dado, y una reprobacion solemne de los falsos principios de politica que han introducido en el gobierno del mundo sus rectores? Responderémos con humilde acatamiento, que Dios tiene la ciencia de sus obras, y nosotros la fe; y pues- to que la historia sagrada nos presenta documentos infalibles, que nos ensefian que Dios castiga 4 los

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