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149 como edificio carcomido, por efecto de las malas doc- trinas. La no intervencion enel despojo paulatino del Padre Santo, ha sido precedida de laintervencion mas sangrienta, y seguida inmediatamente de otra inter- vencion, la mis calamitosa que ha habido para los autores de las dos. Siempre se mintid 4 si misma la iniquidad, como dice el Profeta; (1) pero pecas ve- ces lo ha hecho con tan poco pudor como esta: mis, poeas veces tambien ha recibido tan instantaneamen- te el castigo. (2) En el estudio de esa revolucion no hay que ir 4 la ligera, pues se han visto cosas muy notables. El hijo de muchos reyes santos no debe con- siderarse en la ejecucion de los planes revoluciona- rios como el hombre, y si como el nombre. Nacido en cuna real, y siendo rey por derecho hereditario; bien sabe que asi como él reina en los Estados que fueron de sus augustos ascendientes en virtud de ese derecho, igual le tenian para reinar los principes que ha desposeido la revolucion, y mas que todos el ro- | mano Pontifice. Digno es de nuestra compasion ese rey; pues sobre su nombre carga la responsabili- dad por ante el mundo; y digno de mayor lastima, cuando de la roca inmovible del Vaticano han sido lanzados los rayos que, tarde 6 temprano, matan 4 quien los recibe. Pero digamos las cosas como ellas aparecen que son: otros mas adiestrados en el arte de revolucionar que el rey subalpino: otros que no nacicron al mundo con derecho para ser reyes, son los que han tomado, no al hombre, sino el nombre, (A) Ps, XXVI, v. 42. (2) Cuando salian de Civitavechia los ultimos soldados franceses, se estaba dando la batalla de Sedan: y esto basta para probar esa verdad,
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