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146 : te que estoy velando los dias y las noches sobre mi here- : dad? (1) Hemos otdo la soberbia de Moab: muy soberbio es: mayor es su soberbia y su arrogancia que su fortale- ” sa. (2) Yo 0s daré lo que establecisteis para despojar 4 mi ungido: os daré no intervencion por no interven- Fy cion, abandono por abandono, despojo por despojo, desolacion por desolacion, y ruinas por ruinas. _A este estado de cosas ha llegado la Francia; pe-" ro ycomo? ypor qué medios? Esto es lo que llama nuestra atencion: las desgracias de este pueblo han a tenido su origen en una intervencion. Se habia ne~ 7 gado esta al Vicario de Cristo, y solo se le concedia una asistencia ilusoria, asistencia que parecia esta- blecida para engaiiar 4 los eatdlicos, y para servir de ~ consigna a los que estaban alargando sus uhas hicia Roma, y solo esperaban una coyuntura oportuna, la cual se les proporcioné al desaparecer por causas fri- volas el signo convencional de una proteccion nula. Pero hé aqui que entonces mismo, Ja Espaiia que andaba en busca de un rey, y disponia de sus desti- nos, siguiendo las doctrinas creadas 4 las margenes del Sena, se queria dar uno perteneciente 4 la fami- lia real de Prusia, y ;quién lo hubiera podido sospe- char? Hacia aos que se decia en las altas regiones _ de la politica, y lo repetian 4 gritos los hombres de Ja revolucion: no hay intervencion; y de repente se de- ja oir una voz imperial que grita: infervencion; y toda la nacion responde diciendo: s/, s/, inlervencion; y al instante, se arman las escuadras, se abren los arse- nales, se ponen en marcha los ejércitos, se preparan (4) Is., cap. XXI, v. 8. (2) Ibid., cap. XVI, y. 6, oe eee oe hee bie ad aed et ree ro Pisce +

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