BCCPAM000258-3-12000000000000

4138 : : caer las monarquias que contaban quince siglos de existencia, y estaban cefidas de aureolas inmortales . de gloria que les habian grangeado emperadores san- tos, y reyes sapientisimos, no amados, sino adorados | de sus pueblos! ;Qué hundirse en Ja sima de la igno- minia, hombres que creian que podian tocar con su sien coronada la region de las nubes! ;Qué levantar- se de entre el polvo otros, de quienes dijo un sdbio que permile Dios que reinen, por dar lugar é ello los pe- -eados del pueblo! (1) {Qué extraviarse los pueblos pa- ra derrocar reyes, y aplaudir 4 los que esquilman sus sndores, convirtiéndolos quizds en lujo y en volup- tuosidad; mientras sus hijos lloran pidiendo pan, sus _esposas se lamentan por la indigencia cotidiana, y sus hijas entreven la pérdida de su tesoro mas pre- cioso para no caer en la inedia; y mientras el santua- rio esta cubierto del crespon del luto, y sus ministros alargan la mano en busca de un pan que nadie les da! ;Qué aglomerarse 4 cada una década hombres y hombres, manejando instrumentos de guerra, mas mortiferos que los que usaban las gentes mas fero- ces de los tiempos de la barbarie, y destinados 4 sem- brar en pocas horas el luto y la horfandad en nacio- nes enteras, y amontonar mas cadaveres, que cala- _ veras recogia para formar piramides el sanguinario tirtaro Gengis-Kan, despues de dar muchas bata- | llas y destruir las ciudades 4 millares! Este escenario de horrores se esta viendo hace casi un siglo; y por mas que se intente echarse un velo sobre las pupilas del alma para no ver lo que hay encerrado en todo eso, la filosofia sublime de la his- i hat A ieee se aca a (1) Job., cap. XLIM, v. 80. ul i ‘ i:

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz