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133 efecto ciertas coincidencias de una naturaleza sor- prendente; y una de ellas fué Jo que acontecié al que quiso derribar hace sesenta aios el trono del Vicario de Cristo: su estrella se eclipsé; sus soldados bajaron 4 la fosa 4 centenares de miles; coligironse las na- ciones contra él, y sujetaron con esposas las manos que quisieron abarcar diez getros; una nave solitaria Jo recibid en su bodega; un hombre de mirada atroz y de fruncido ceho mandaba con ronco acento al que ponia 4 los reyes de camareros suyos; y un pehon desierto le dié albergue, para que se cerrasen para siempre en su dmbito estrecho aquellas pypilas, no satisfechas de ver todas las glorias mundanas postra-* das «sus piés. Se dird acaso que esfo no prueba nada; eribia este a principios del siglo actual una carta a su sobe- rano, y le decia asi: «Hemos recibido la carta amenazadora de Napoleon, que intenta deponer al Papa. Me parece impo- sible que..... no haya alguna protesta sublime. Sea lo que quiera, V. M. asiste asi como todos nosotros, a una de Jas mayores esperiencias que se han hecho sobre esta materia, Jamis soberano alguno ha puesto la mano sobre un Papa, fuese el que fuese, (con razon 6 sin ella, pues no me meto en eso) que se haya podido lisongear despues, de un reinado lar- go y feliz, Enriqne V sufrié cuanto puede padecer uu hom- . bre y un principe. Su hijo desnaturalizado murié de la peste ii los cuarenta y cuatro anos, despues de un reinado agitadi- simo. Federico I murié en el Ciduo a los treinta y cuatro: Federico If murié enyenenado por su propio hijo, despues de depuesto. Felipe el Hermoso murié de una caida de caballo. los cuarenta y siete de edad. Mi pluma se resiste a referir casos ménos antiguos. Me dirdn quizis, que todo eso no prueba nada, Sea asi: pero yo digo que eso sucede ti todos, aun cuando eso no pruebe nada.» Conde de Maistre, carta al rey de Cerdeiia, San Petersburgo 25 de Mayo de 1810.

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