BCCPAM000258-3-12000000000000
ee 132 tes altos deborgullo, arrojandolosal profundo del abis- mo, derrocando los empinados cedros de la temeri- dad sacrilega, y precipitandolos en horribles hondona- das: Dios ha llevado los ecos de su voz terrible 4 to- dos los confines del mundo, para ensenarlé con las calamidades que han pesado sobre monareas y nacio- nes en épocas determinadas, y despues de atentados de perfecta asimilacion, que no toquen a su Vicario, pues lo tocan a él en las nifas de sus ojos, como di- ce un Profeta. (1) Lo mismo hace Dios en el siglo oc- tavo, que en el décimo, que en el duodécimo, que en — el décimo tercero, que en el décimo octavo, que en- el décimo nono. Se horripila el alma al recordar lo. que ha acaecido 4 los que, no respetando la inviola- bilidad del Rey de Roma, han querido poner sobre él su mano sacrilega, han intentado despojarle del dominio temporal, y han aplicado 4 los muros de Ro- ma los arietes demoledores, 6 entesado el arco sagi- tario, para lanzar dardos sobre las Basilicas donde reposan las cenizas de los Apéstoles; pues en segui- da viene la sancion penal, que se explica en muertes violentas de los perseguidores, 6 en calamidades pi- blicas de una naturaleza singular. - ‘ {Con qué earacter se presentan esos infortunios que afectan 4 toda una nacior, 6 van a aterrar a al- gunos de los que llevan en su seno nombres altisi- mos? Examinese lo que les ha precedido, y se com- prendera que esas desgracias son la protesta del cielo contra las infracciones de la ley eterna. (2) Hay en (1) Zach., cap. II, v. 8. (2) En esta materia queremos preferir las sentencias de un gran fildsofo cristiano, a nuestro propio razonamiento. Es-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz