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123 Cristo, son actos que manifiestan @ las claras lo que entraiia el ser este sibdito de un rey. La historia nos dice, ‘que en tiempo de los emperadores romanos, perseguidores de los Sumos Pontifices, no hubo ja- mas una prision de estos que durase tanto; y la Igle- sia se vid tan atribulada en estas circunstancias, que muchos de sus hijos llegaron 4 temer que se acerca- ban los tiltimos tiempos del mundo, y que el hijo de perdicion habia aparecido ya. (1) (1) En efecto, las conquistas rapidas de Napoleon, y el haber destruido diez reinos en pocos aios, trajo dla memo- ria de algunos sdbios la historia profética de la Iglesia es- crita en el Apocalipsis, en el cual se dice, (Apoc., cap. XVII, vy. 12.) que diez reyes recibirian el reino despues de la bestia; pues apénas deponia Napoleon 4 uno de los antiguos, lo sus- tituia con otro de su familia 6 de su devocion, para que to- dos estuviesen sumisos ciegamente a su voluntad. Sospecha- ban por tanto muchos observadores de la rara fortuna de es- te soldado feliz, que podria haber encerrado en ese hombre algo mis que lo que se veia. ;Serd ese hombre, se decian, é] anti-cristo? Pero crecieron las sospechas, cuando cometid la tropelia de la esealada del Quirinal por medio del general Miolis, y la deportacion del Papa & Savona, unida al poco tiempo 4 Ja declaracion de rey de Roma en favor de su hijo. Confrontaron mas y mds los hechos con las profecias, y al fin hubo quienes creyeron que realmente Napoleon era el anti- cristo, pues llevaba su nombre, Y en efecto, el anti-cristo tendra el calificativo de exterminador, nombre que en griego seescribe Apollion; cuyo nombre es propio del angel del aver- no, que preside como padre de los malos & los que se conjuran contra Dios y sus santos, como se dice en el capitulo.nono, versiculo undécimo del mismo libro. No nos parece extraiio, que algunos sdbios, al ver tantas iniquidades contra la Igle- sia y su cabeza visible; perpetradas por el soldado feliz, cons 9

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