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Pastor universal, nise ve privada de su magisterio. Pero no sucederia otro tanto, si el romano Pontifice fuese sibdito de un monarca; pues podria llegar el caso de que viniera algun Herodes, que envejeciese en el’trono tanto como en los crimenes, y quisiera tener en€ncierro perpétuo al Vicario de Cristo, no permitiéndole dirigir sus Letras Apostdlicas 4 los Obispos, 6 recogiéndolas por la fuerza, y dejando 4 la Iglesia en horfandad espantosa. No es lo mismo padecer la calieza, que sufrir los miembros: cuando aquella falta, el cuerpo muere; pero, por interesan- tes que sean los miembros que falten, con tal que no falte Ja cabeza, el cuerpo vive. Sea libre en accion la cabeza de la Iglesia, y esta es libre; sea esclava la ca- beza, y entonces la Telesia universal es esclava. ~~ Yhéaqui, volvemos é-decir con plena aseveracion, el pensamiento profundo que encierra la doctrina de todo el Episcopado catélico sobre la necesidad del dominio temporal del Vicario de Cristo. Este pensa- miento indirectamente esta basado en el derecho di- vino de su independencia para gobernar la Iglesia, y en el que tenemos todos los catdélicos dispersos en la tierra, tambien divino, y que ningun rey nos lo ha dado, ni nos lo puede quitar, de ser ensefados y go-- bernados por él; pero hay ademds una base directa, la cual resulta del examen desapasionado del modo admirable como la Providencia de Dios lo colocé’en un trono temporal, haciéndolo, como dice David ha- blando de Cristo, més glorioso y enaltecido que los de- - mds reyes de la tierra. (1) Y en esto tambien es preci- so confesar, qes Dios ha hablado por dos medios, ay Psalm. LXNXVIM, vi 28, th EE pe
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