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415 ejercicio de su ministerio, por la*fuerza de mandata- rios mundanos; no parece que esta en el drden pro- videncial, que aquel que es el primer gerarca y que tiene obligacion de ensefiar 4 los reyes, y el deber de arrojarlos de lacomunion de la Iglesia, cuando la per- siguen, 6 apostatan dela fe, sea sibdito de ninguno de ellos, ni esté expuesto a sus caprichos, y 4 que se _le impida el ejercicia de su cargo de Maestro, Pastor y Doctor universal. Hé ahi el pensamiento profundo: la soberania temporal del Papa es. una deduccion |6- gica de la independencia que tiene por derecho divi- no para regir y gobernar la Iglesia universal. — Jesucristo no quiere tener una Esposa atin si- no libre é independiente de las potestades terrenas, en cuanto es propio y peculiar de su mision altisima y sagrada. Léjos de eso, dijo a sus Apéstoles y en ellos i sus sucesores, que los enviaba asi como su Padre lo habja enviado 4 él: (4)dijo entre tanto 4 sus disei- pulos que serian arrastrados por ante los reyes y pre- sidentes, donde serian tratados com@reos y erimina- les por su nombre: (2) y jqué! geuando Jesucristo de- cia eso 4 sus Apéstoles, se contraia’ acaso solamente 4 aquellos reyes idélatras, 6 4 los senados de Jerusa- len incrédula, 6 de Atenas novelera y versitil en sus errores? ;No sabia que habia de haber reyes llama- dos cristianos, que harian mas guerra 4 su Iglesia que los mismos iddlatras, y congresos de pueblos que serian mas estéicos que aquel que traté 4 San Pablo de sembrador de palabras, y se reia de que este anun- ciase la resurreecion de la carne? (: ) Todos sahenios (1) ‘To., cap. XX, v. 21. (2)° Mat ‘cap; X, v.18. (3) Act., cap, XVIT, v. 18.

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