BCCPAM000258-3-12000000000000
‘ 105 su vista sino en cosas terrenas, ni descubrir en los acontecimientos humanos, ni elevacion de ideas, ni {ilosofia siquiera natural, ni grandeza del hombre, no obstante que encierra alguna envidiada de los Ange- les: de Pedro, repetimos, al rey de los reyes, al mo- narea universal, 4 Cristo. . , Conocidas son por la fe y por la historia las dos genealogias de Jesucristo; Cristo en el orden visible é invisible es rey, y fué rey, cuando aparecié entre los hombres, lleno de gloria, de gracia y de verdad. Segun el derecho de sucesion hereditaria, publicado por Dios mismo para su ascendencia en la naturale- za humana, Jesucristo lo tenia alnacer, para ocupar el trono de su padre David; pues asi se lo habia pro- metido Dios mismo con juramento. (1) No se senté -en este trono, vacante entonces por la usurpacion de un idumeo que lo habia comprado 4 los Césares de Roma, por los altisimos juicios de su sabiduria eter- na; pero, si no quiso el hecho, no renuncid al dere- cho; pues para la existencia de este, nada tiene que ver aquel, siendo cierto ¢ indisputable que, asi como los hechos consumados no son argumento de dere- cho existente por si solos, tampoco el derecho estri- ba en los hechos para su existencia, sino en la ver- dad y justicia. Ademas, Jesucristo era Sumo Sacerdo- te, y de hecho nadie lo creyé como tal, pues ninguno de los, judios entre quienes vivid, comprendié que su altar era la cruz, su hostia su cuerpo, y el sacrifica- dor él mismo. El derecho de este Sumo Sacerdote estaba escrito en los decretos eternos: (2) el hecho lo (1) Psal. CXXXI,v. 11. * (2) Ibid. CIX, v. 4
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz