BCCPAM000258-3-12000000000000
104 des consideraciones; no siendo la menor la de la di- ferencia inmensa que hay en el modo cémo los de- mis jefes de las monarquias actuales se establecie- ron en ellas en su principio. Las ruinas de las cinda- des estuvieron diciendo por muchos anos, que habian pasado por alli los hombres feroces del Aquilon, que al entrar en ellas.venian cubiertos de pieles de osos y de renos, y despues las mudaron en ptirpura de Tiro, cambiando tambien su rodela de cuero, en escudo guarnecido de brillantes con centro de oro. Diferencia hay, por cierto, y distancia infinita, entre ganar una corona dando lanzadas y mandobles: al pueblo que resiste al invasor, echando 4 tierra pa- lacios y cabajias, y derramando sobre un pueblo en- tero torrentes de ferocidad, en que tuvo que estar anegado antes de empezar 4 sentir los bienes de un nuevo érden piiblico, y entre ser rey por haber lle- nado de bendiciones 4 una nacion, por haber enju- gado sus lagrimas y reparado sus ruinas. Si en los acontecimientos humanos que han preparado la ele- vacion de un hombre 4 la dignidad real, debemos ver oculta la mano de Dios que se sirve hasta de las pa- siones humanas algunas veces, para que se cumplan sus designios, en estos nos vemos precisados 4 con- fesar que se advierte clara y ostensiblemente la vo- luntad divina. Por lo demas, hay que convenir, en que los pueblos todos del mundo confesaron deuna ma- nera solemne que ellos lo creian asi, y lo demostra- ron con sus obras conformes en un todo al derecho natural, como diremos ahora.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz