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98 hombres, 4 las exaltaciones de las pasiones, la acep- tacion de la dignidad que él confiere? ,No nos dice él mismo, que él es quien forma los reinos y los tras- lada, (1) y que castiga 4 los reyes prolervos, privan- dolos de su reino, para que conozcan los vivientes, que el Altisimo es quien tiene el dominio en el reino de los hom- bres; y que lo da & quien quiere, y coloca en el trono al - mas bajo de los hombres? (2) No hubo en la instalacion de la dignidad Real del romano Pontifice ninguna de esas nuevas teorias, que han nacido hace poco, las cuales estando todavia como nifio entre pafiales, lle- van la tendencia de inundar la sociedad en lagos de sangre. Hubo, si, un designio palpable de la Provi- dencia de Dios, manifestado en las acciones herdicas = los soberanos Pontifices, y una manifestacion es- pontineay como instintiva de los hombres; quienes, desde que el mundo social existe, al ver que entre las masas del pueblo perseguido y atribulado, des- cuella un hombre que espone su vida por él y lo de- fiende de los que lo atacan, lo lama sin idea precon- cebida su salvador, su caudillo, su cabeza, su sefior, gritando por un instinto racional: Viva el rey. De tal manera, que ni él lo elige, ni le di autoridad, ni lo coloca en el trono, ni hace mis que acatar la autori- dad,y aclamar al rey que Dios tenia elegido, mani- festando este Sefior su voluntad por los acontecimien- tos que permite y enlaza con fuerza y suavidad. Y es prueba evidente de esto la elevacion 4 la dig- nidad real de Saul. Sabia el pueblo de Israel que Dios era su rey; mas no contento con tener defenso= - (1) Dan., cap. II, v. 24. (2) Ibid., cap. TV, v. 14,

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