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97 ruinas, visible ‘aun déspues de catorce siglos. Todo esto tenia que acontecer, para dar sepultura al im- perio de Roma pagana, y levantar sobre sus ruinas las monarquias dé la fe de Cristo. Entonces fué, cuando la Providencia divina em- pezo 4 significar por los acontecimientos, que el Vi- cario de Cristo estaba destinado 4 ser rey; pues, des- apareciendo del mundo y de la Sociedad el rey impio, que se llamo rey de Italia, y dejando abandonadas sus risuefas campifhas dé nuevos invasores, parciales de otros tiranuelos, los emperadores de Oriente, que aun _ se daban el titulo de romanos, tuvieron los Papas que tomar 4 su cargo la defensa de aquellos pueblos, asi como tenian constantemente ocupada su atencion en defender su fe. Entonces fué, cuando el romano Pon- tifice se dejé ver como rey de Italia y soberano tem- poral de Roma. Y nose diga jamas que esto sucedid por consentimiento de los pueblos, ni por su acepta- cion; porque la autoridad Real nunca necesitd de aceptacion, ni de consentimiento para existir, por le- var en su naturaleza la necesidad de ser acatada por los pueblos. Ni tampoco la dignidad Real tuvo su ori- - gen, sino en decretos dela Providencia, que leva las cosas 4 su fin con fuerza y suavidad. (1) Hay un rey que lo es esencialmente, rey de cielos y tierra, de los Angeles y los hombres, y de cuanto existe, vi- sible é invisible: todo el mundo es su reino,y él mis- mo dice 4 los reyes, que no son reyes en su presen- cia, sino ministros de su reino universal. (2) Y ;qué! jHabria dejado abandonado 4 los caprichos de los (1) Sap., cap. VITI, v. 44. (2) Ibid., cap. VI, v. 5.
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