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89 Jabras de los revolucionarios el paralelismo mas aca- bado con lo que ocurria y se decia en los momentos de la crucifixion del Redentor. Hé ahi lo que decian | los fariseos al Justo por esencia pasedndose por de- lante de lavictima que apilacaba al cielo: j Mola! ti, que destruyes el lemplo de Dios, y lo vuelves é edificar en tres dias, sdlvate ahora @ ti mismo: si eres Hijo de Dios, baja de la cruz: si es Rey de Israel, bayje de la cruz, y creere- mos en él, (1) Absteniéndonos por ahora de dar ma- yor extension 4 la calificacion de estos hechos, solo diremos con lastima cudn desgraciado es el pueblo, 4 quien le ha cabido la triste suerte de parodiar 4 ka nacion deicida. Porque jay! la victima estaba dispues- ta el veinte de Setiembre; fariseos, escribas y perso- najes sacrilegos abundaban por todas partes; solo los verdugos destinados 4 consumar el martirio del Vica- rio de Cristono habian llegado; y eso, no por falta de voluntad de los revolucionarios, sino porque Dios no da potestad al infierno para que se encruelezea hasta el punto que ¢l seiiala, asi como no permitié 4 Sata- nis que quitase la vida 4 Job, dandole tan solo licen- cia para que destruyese sus hijos y sus haciendas, y lo plagase de Ulceras sin tocar 4 su vida corporal. (2) Entre tanto, un pensamiento luctuoso abruma nues- tra alma: 4 la parodia sarcastica de los hechos anti- guos seguira quizis otra bien terrible. La victima es- ti levantando sus manos al cielo, para que perdone i los revolucionarios el crimen-que han cometido: no ha derramado aquella susangre, pero el conato noha faltado: 4 la parodia del crimen deicida ha de suce- (1) Mat., cap. XXVII, wy. 40, 42. (2) Job:, cap. IE, v. 6. — —— enn

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