BCCCAP00000000000000000001226

Sii apostolado en Venez'llela. 53 hombres más que la forma humana. Los indios, por lo con– trario, sintieron y manifestaron grandísimo gozo y aleg-ría al Yer allí de nuevo a los Capuchinos. «Estos son-decían los ancianos, hablando con los jóvenes,-éstos son los Padres que instruían a nuestros antepasados, éstos los que antes de la independencia de la patria gobernnban a los indios, nuestros hermanos; éstos los que se interesaban más que otro ninguno por nuestro bien. » NuestJ-o misionero, en cambio, ,con aquella afabilidad que le caracterizaba, hízoles Yer que no lleYaban allí otra misión, ni habían emprendido tan larg·o viaje desde Europa, con otro fin qne el ele instruirlos, civilizarlos y hacerlos ele la misma condición que los demás hombres, con !o cual se vieron tan contentos, que empezaron a dar palmadas con las manos y a g-ritar viva, viva. Aquel mismo día, para dar la bienvenida al Padre, organizaron un baile en su honor, invitándole a asistir a él, y bien informado previamente de que podían asistir muy bien a sus bailes, porque eran muy decentes, y no como el ele los racionales o blancos, que comer– ciaban con ellos, asistieron a él , a fin de atraerlos mejor, entrando con la de ellos para salir con la suya. ¡Oh, qué explosión de Bntusiasmo cuando ya los vieron presentes! Gracias a los apuntes del P. Esteban, podemos dar alguna idea de este baile, que seguramente muchos desearán saber cómo es. Y bien sería que las sociedades modernas y los pueblos, civilizados aprendieran de los indios la honestidad de sus bailes. Vedlos aquí. Un cantor elegido por ellos mismos es quien dirige y or-, dena esta diversión. Hace que los hombres formen un círculo perfecto, echando los brazos el uno al hombro del otro, de modo que resulte una cadena. Del mismo modo se colocan las mujeres en un círculo concéntrico al formado por los hombres, pero separadas de ellos un buen espacio, guardándose los hombres de tocar poco ni mucho a las mujeres, pues el mayor insulto que se podría inferir a una india, sería tocarla en el baile. ¡Qué diferencia de los bailes de nuestras sociedades, aun las llamadas cristianas! Formado el baile, el cantor entona

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz