BCCCAP00000000000000000001213

se vuelve, de este modo, ejemplar, modelo y justificación religiosa de toda experiencia humana temporal y de todo comportamiento humano. Y, al mismo tiempo que da sentido profundo y configura a todas esas realidades, ofrece al batí una base firme de identificación social: así obraron los Saimadoyi -sus antiguos-, así ha obrado siempre el pueblo barí y de esta forma deberán seguir actuando ellos. Esta forma de expresarse del pueblo batí puede hacernos compren– der la posibilidad de ofrecer clasificaciones muy diversas de sus mi– tos 199 • Sin embargo, debemos precisar que en la mitología barí n::> se encuentran formas de mitos químicamente puros para poder ser some– tidos a clasificaciones fáciles, más o menos fijas y preestablecidas. En los relatos de sus tradiciones los mitos suelen mezclarse y comple– tarse desde distintas perspectivas. La verdad que quiere transmiú el mito es vivida antes que pensada y racionalizada. Por eso resulta dJícil presentar clasificaciones predeterminadas. Teniendo esto en cuenta, y en orden a facilitar nuestro estudio sobre la religiosidad barí, así c:>mo nuestro acercamiento comprensivo, presentamos la clasificación siguien– te con las limitaciones indicadas: • mitos de origen (mundo, grupo barí, fenómenos naturales, otros grupos étnicos, personajes especiales y animales, mitos de trans– formación) • mitos culturales (aspectos sociales y económicos, institucionales, de relación con otros grupos étnicos) • mitos antropológicos (origen del mal, enfermedades y muerte, escatología). 1. MITOS DE ORIGEN Una de las funciones principales del pensamiento mítico es, como hemos visto, la de buscar seguridades religiosas ante cuestiones de cierta trascendencia que afectan vitalmente a un comunidad desde situaciones particulares. De ahí que en los pueblos primitivos aparezcan los mitos 199. Para apreciar distintas clasificaciones de los mitos en general, pue– den consultarse M. ELIADE, Mito y realidad, Madrid 1968, 35-155; L. CENC:LLo, Mito. Semántica y realidad, Madrid 1970, 45 ss.; G. WIDENGREN, Fenome:zolo– gia de la religión, Madrid 1976, 141 ss. Las clasificaciones de los mitos son distintas, según las distintas perspectivas desde las que cada autor se sitúa en la interpretación de los mismos. Queda, por tanto, justificado nuestro modo de proceder sobre los mitos barí. 213

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz