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compadece, que nos ayuda, que nos conforta. Invo– quemos a la Madre de la Consolaci6n, Consolatrix afflictorum. María, La Consoladora de los· afligidos, que ilu– mina nuestras oscuridades, que nos guía en nues– tras incertidumbres, que cura nuestras heridas, que suaviza .nuestras penas, que mitiga nuestros dolo– res, que ahuyenta a nuestros enemigos, que nos li– bra de los peligros, que nos da fuerza para triunfar en nuestras tentaciones. JI. CoMPORTAMIE1'."TO DEL HOMBRE EN EL DOLOR El hombre frente al problema del dolor se puede comportar muy diversamente: a) El hombre ante el problema del dolor pue– de maldecir a Dios, que le cre6, considerarle como injusto y opresor. ¿Por qué Dios no hizo las co– sas de otra manera? ¿Por qué hemos de sufrir aquí en este mundo y quizá también más en el otro? ¡ Los hombres quieren dar lecciones a Dios! b) Otros no blasfeman de Dios ni se rebelan contra El, pero tampoco se acuerdan de El ni le ofrecen el sacrificio del dolor. Se desesperan, se suicidan, procuran suprimir el dolor con todos los_ -407-

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