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celda de un condenado a muerte. El reo rechazaba obs– tinadamente la confesión. Como último remedio el Santo toma una estampa· de la Virgen que tenía en su breviario y le dice: "¿ Conoces esta mujer?" Sí, res– ponde. "Ella te ama y ruega por ti." "Entonces quiere decir que no me conoce; porque no sabe que he rene– gado de la fe, que he ultrajado a su Hijo, que mis ma– nos están llenas de sangre inocente, que soy un mons– truo..." "Basta, María te conoce y te ama..., no obs– tante todo eso que dices". Un suspiro salió del pecho. "Hombre de Dios, dime si lo que tú me dices es ver– dad". "Te doy mi palabra de honor". "Si es así, quie– ro confesarme, quiero arrepentirme... " Se confesó con sentimientos de dolor y tuvo una muerte envidiable. La Madre de Misericordia triunfó de aquel corazón duro y obstinado. Semejantes triunfos consigue con fre– cuencia María, Madre de Misericordia y Refugio de pecadores. Súplicas.-fDios mío, ·cuántos pecados pesan sobre mí! ¡ Cuántos delitos de todo género! Mis culpas so– brepasan las arenas del mar. ¿_Qué haré? ¿Adónde me refugiaré? María, Madre de Misericordia, será mi asilo, mi refugio, mi esperanza, mi consuelo. María, dame tu mano y sálvame. Propósitos.-Haré frecuentes actos de contrición de mis pecados. Pediré a la Madre de Misericordia por la conversión de los pecadores. Haré penitencia por mí y por todos. En el ejercicio de mi ministerio imploraré la protección de María, Madre de Misericordia, para . que inspire y ablande los corazones endurecidos por las culpas. El fuego que ablandará los corazones más duros será el amor materno y misericordioso de María. -403 -

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