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Dice San Bernardo: "La mano que ha estrechado una fruta por cierto tiempo conserva el perfume por todo el día. ¿ Cómo no lo habrá conservado la Virgen Inmaculada, que llevó en su seno por nue– ve meses la Misericordia Infinita de Dios, esencial– mente misericordioso? (172). ¿ Quién podrá comprender la profundidad, la alteza, la longitud y anchura de la misericordia de María? Es como u~ mar ·inmenso, fuente in– agotable de misericordia. A la Madre de Dios con– viene el título de refugio de los pecadores, porque deudores a la divina justicia corramos a un lugar de asilo, donde no nos pueden castigar. Vamos a María para que nos defienda de los enemigos, nos reconcilie con Dios y nos conceda tiempo de penitencia. En las últimas apariciones más conocidas en el mundo, aconsejaba a los Videntes hacer p~ni– tencia. En La Salette, el día 19 de septiembre de 1846, a Máximo Hiraud y a Melania Calvet, la Virgen dijo estas palabras: "Acercaos, no tengáis miedo. Mirad mis lágrimas y mis ansias. El ,brazo de mi Hijo es tan pesado, que no puedo detenerlo más. Orad conmigo y unid vuestras penitencias a los dolores 'que sobre la tierra he sufrido por la sal- (172) Dom. I post. Epiph., serrn. 1, núm. 1, P. Z., 183, 155, - 401 -
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