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gélica piscina que cura toda clase de enfermedades. Madre mía, Salud de los enfermos, cúrame de tan– tas como tengo, principalmente en el orden inte– lectual y moral. Si quieres, puedes. Sáname, lím– piame, sántifícame, óyeme, te; imploro con fe. EJEMPLOS.-!. En el mundo existen muchos Santua– rios de la Virgen célebres por los milagros y curaciones que María Santísima ha obrado en favor de los en- fermos de cuerpo o de alma. • Baste recordar los más célebres, como Nuestra Se– ñora de Loreto, en la Santa Casa. Dejamos a los auto– res críticos disputar sobre la autenticidad de la casita de Nazaret. No estamos obligados a creer que sea la misma donde habitaron Jesús, María y José; pero no podemos negar que en la Casita de Loreto, donde se venera la imagen de la Virgen, se han verificado mu– chas curaciones milagrosas por intercesión de María. Lo mismo podemos afirmar del Santuario de Fáti– ma (Portugal), adonde acuden peregrinos de todas las partes del mundo. Pero el Santuario más célebre es Lourdes. Desde el año 1858 hasta hoy el Gabinete Médico ha constatado millares de curaciones. Es como una Clínica Sobrena– tural, donde se obran estrepitosos milagros examinados y aprobados por el Bureau des constatations médicales, fundado en 1884. II. San Salvador de Orta, franciscano, es uno de los más grandes taumaturgos de su época. Multitud de fie– les acudían a él para ser curados de sus enfermedades. Se cuenta que un día de la Asunción curó seis mil. El siervo de Dios primeramente les enviaba a confesar y - 393 -

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