BCCCAP00000000000000000001104
El. cielo es la meta de todos nuestros deseos y aspiraciones; es el término de todos nuestros tra– bajos y fatigas. No tenemos aquí ciudad perma– nente, vamos en busca de la futura. Todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Dios. El justo Juez dará a cada uno según sus obras. LOs que hi– cieron el bien y murieren en desgracia de Dios, se condenarán eternamente. La puerta para entrar en el cielo y ser felices para siempre es ~aría. II. MARÍA ES LA PUERTA DE ENTRADA EN u GLORIA El pecado de Eva cerró las puertas del cielo. El consentimiento de María en la Encarnaci6n del Verbo las abri6. Dice San Lorenzo que "María es la casa de Dios, la puerta y escala del cielo, por la cual Dios descendió a nosotros" (149). Por María entr6 el Verbo Encarnado en el mun– do y lleg6 a nosotros; por María entraremos nos– otros en la gloria y llegaremos a contemplar a Dios Trino y Uno. El cielo es un reino de conquista. Para conse– guirlo es necesario merecerlo. Lo mereceremos con nuestras buenas obras .realizadas con la ayuda de (149) In Concep, lmmacul., serm. V, C/.tJera Omnia, voL J, Ma– riale, pág; 459,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz