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llegaron a Nacon, tendi6 Oza la mano hacia el Arca de Dios y la cogi6, porque los bueyes daban sacudidas. Encendi6se de pront9 contra Oza la c6lera de Yavé y cay6 allí muerto (144). (Los expo– sitores no dan raz6n de este accidente de Oza.) Atemorizado David, orden6 de llevar el Arca, no a Jerusalén, sino a la casa de Obeded6n de Gat. Tres meses estuvo el Arca de Yavé en casa de Obe– ded6n de Gat, y Yavé bendijo a él y a toda su casa. Si el Señor exigía reverencia y veneraci6n al Arca de Yavé, ¿ cuánta mayor reverencia y devoci6n se debe a la Mística Arca María que sirvió de Arca a Jesús, llevándole en su seno y en sus brazos? Todos debemos tener en gran veneración a María y con– fíar en Ella como lo hacían los hebreos con el Arca de la Antigua Alianza. Exclama San Lorenzo de Brindis: "¡Oh, si el pueblo cristiano tuviese la fe y la confianza que el pueblo, hebreo tenía en el Arca del Señor!" (145). María es para la Iglesia como un signo de Alian– za entre Dios y el pueblo cristiano. Cuando éste se ha mostrado indigno de los divinos favores, María ha intervenido propicia para aplacar a Dios y ob– tener misericordia. Desde su trono de gloria, la (144) II Sam., VI, 2-8. (145) S. LAURENTII A BRUNDrsro, Opera Omnia, vol. I, Ma– riale, Super Missus est., serm. XIII, pág. 147. Patavii, 1928, - 359 -

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