BCCCAP00000000000000000001104

cumplir la voluntad de Dios; los que pecan col). la esperanza del perdón; los que llevan una vida cristiana solo en teoría, pero no en realidad; los que se exponen temerariamente en los peligros y en las ocasiones próximas de pecar. Por defecto, faltan los que no creen o desesperan de la misericordia de Dios. Dios es misericordioso y no quiere la muerte del pecador, sino que se ·rrre– pienta y viva eternamente. Dió su sangre por la redención del mundo y dejó en su Iglesia la potes– tad de perdonar los pecados y de regenerarse con los sacramentos. El santo temor de Dios debe ir mezclado con la espe'ranza en 1~ bondad divina y en los méritos de Jesús. EJEMPLOS.--Como objetos de esperanza recordaré la misericordia de Dios con el hijo pródigo, con la Mag• dalena, con San Pedro, con el Buen Ladrón, con Santa María Egipciaca, con San Agustín, con.· Santa Marga– rita de Cortona y con otros muchos-:,:¡iecadores, a los cuales Dios perdonó y santificó. > Un suicida se salva.-Vn día Se· presentó al santb Cura de Ars un señora afligida por el suicidio de su marido. El santo se aproximó y le dijo: "Se salvó." La señora se impresionó. El Santo repitió distinguiendo bien las sílabas: "Te digo que se salvó;" Está en el Purgatorio, es necesario rogar por él.:;. Desde el parape– to del puente hasta llegar al río y ahogarse tuvo tiem– po para hacer un acto de, contrición. La Virgen le ob– tuvo 111, gracia. Recuérdate del me!! de .María qué hacías - 341 -

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz