BCCCAP00000000000000000001104
por los profetas y deseado por los Patriarcas. La fe y la esperanza brillan en la Anunciación, cre– yendo y esperando en la embajada del Angel. En las dudas y ansiedades de San José bastaba una sola palabra de María, pero Ella tiene esperanza que Dios le manifestará su obra, como se verificó por el Angel en tiempo oportuno. En las bodas de Caná, María cree que su Hijo es Dios y puede ha– cer el milagro. Lo pide, lo espera y lo consigue. Venció la esperanza de María. Durante la Pasión de Jesús, María padece y es– pera. Después de la muerte llegó el triunfo de la Resurrección gloriosa. María ora y espera en el Cenáculo con los Apóstoles, y el Espíritu Paráclito desciende sobre todos. Después de la Resurrección y Ascensión, María espera reunirse de nuevo con Jesús, y llegó la hora de abrazar a su Madre y verla coronada por Reina del Cielo y de la tierra. Con la Asunción corpórea corona todas sus esperanzas. ¡Oh, María! ¡Cuán grande y firme es tu espe– ranza! Con razón la Iglesia te aclama: Esperanza nuestra; porque, después de Dios, tú eres nuestra Medianera, nuestra Abogada, la Madre de nuestra esperanza. Turris eburnea. Torre fuerte, Torre fir– me, donde se fundan nuestras esperanzas. -¡- 338 -
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz