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l. NATURALEZA Y FlWTóS l>E LA :ESPEREN'ZA El hombre vive de esperanzas. El agricultor que siembra vive con la esperanza de recoger; el sol– dado que combate lucha con la esperanza de ven– cer; el viajero que camina tiene la esperanza de llegar al término; el enfermo que yace en el lecho del dolor, tiene esperanzas de sanar; el operarip que .mda en su rústico trabajo, espera la recompen– sa. Después de la vida temporal esperamos la eter– na. La esperanza es lo último que se pierde, .. E11- trad en el infierno vosotros, los que habéis perdido toda esperanza ... La esperanza cristiana y sobrenatural, que se nos infunde en el bautismo, es una virtud que nos hace considerar a Dios como nuestro último fin; y nos hace esperar con confianza, en su bondad y omni– potencia, la felicidad eterna y los medios necesarios para conseguirla. La fe nos presenta a Dios como bien supremo en sí mismo y como bien supremo para nosotros. La caridad nos hace amar a Dios como bien infinito en sí mismo y digno de ser amado sobre todas las cosas. La esperanza nos hace desear su posesi6n como nuestra suprema felicidad. Esta virtud es una aspiraci6n, un deseo, un movi- - 335 -

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