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seduciones de la mujer y las exigencias de las pa– siones, la pobre alma se ve combatida por las olas de las tentaciones, y cansada de remar contra vien– to y marea, naufraga en la culpa grave. Los enemigos asaltan la ciudadela, intentan de– rrumbar la torre de defensa. Es necesario correr a refugiarse en la Torre inex– pugnable de David, en la protecci6n poderosa de María. Quien logra defenderse en esta fortaleza no perecerá y vencerá todos los asaltos de los enemi– gos de la gracia sobrenatural. 111. ARMAS DE DEFENSA Es cierto que María es ·la Torre de David, que nos defiende de todos los enemigos espirituales, in– teriores y exteriores, visibles e invisiblés. Es Torre inexpugnable para los que manejan las armas de defensa. Es necesario no estar ociosos y no vivir pasivamente sin hacer nada. El combate activo es indispensable. Tenemos que usar de las armas . oportunas para contrarrestar los ataques. Contra nuevos ataques, nuevas defensas. Las armas de nuestras defensas espirituales son la devoci6n filial a la Virgen Santísima. Una de~ voción práctica, real y eficaz. Que el amor no sea - 329 -

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