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lia obedece a la ley mosaica con rendimiento y do– cilidad, sin pretensiones ni exenciones. El hombre generalmente hace lo contrario. Por lo regular, e~ soberbio y ama la independencia; no quiere estar sujeto a los demás, sa~ude el yugo de la obedien– cia. Sobre todo en estos tiempos modernos. se pro– clama la libertad de toda ley y autoridad humana y divina. Pero todo hombre está obligado a· some– terse a las leyes naturales; todo cat6lico, a las· le– yes de la Iglesia; todo religioso, a las leyes de su Instituto, y todos los ciudadanos, a las leyes justas nacionales, y cada uno a los deberes de su. respecti– vo estado. Contemplemos los ejemplos de obedien– cia y sumisi6n que nos dan Jesús y María en este misterio de la Purificaci6n y Presentaci6n en el templo. · b) De humildad.-El Hijo de Dios se humill6 tomando la forma de siervo y todas las miserias de nuestra naturaleza, excepto el pecado. María fué la que cooper6 a nuestra redenci6n y la que imit6 en todo a Jesús. Como Jesús apareci6 como pecador sin pecado, también María apareci6 externamente como las demás mujeres sin tener la menor man– cha. Quiere someterse a la ley mosaica de la puri– ficación para darnos ejemplo de humildad. Jesús y María, los seres más santos se humillan, y tú, pe• cador ingrato, te ensoberbeces. Cuanto más ama• - 305-

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