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se dedicarían a la oraci6n y al trabajo propio de su sexo y condici6n. Una y otra eran conscientes de la misión que les competía. Fueron tres meses de gracias y bendiciones para Isabel y el Bautista. ¡ Qué ambiente más divino y encantador por la real presencia de Jesús y de María! ... lsabel, modelo de la devoción a Maria.-La ve– nerable anciana nos enseña cómo debemos honrar a María y practicar nuestra devoción hacia la Ma– dre de Dios. En cuanto a los motivos de nuestra devoción, Santa Isabel nos indica tres principales: 1) El primer motivo es la dignidad de Madre de Dios. Isabel proclama: "Bendito sea el fruto de tu vientre" (103). Reconoce que en su seno lleva a Jesús, Salvador del mundo. Dios, que no se con– tiene en el mundo porque no tiene límites y es inconmensurable, se contiene en el seno de María. El autor de todas las criaturas se esconde en una pura criatura. María es hija y madre a la vez. De– pende de Dios como criatura y Dios Encarnado depende de Ella en cuanto de su ser tomó nuestra naturaleza humana. 2) El segundo motivo es la santidad de María, que consiste principalmente en el espíritu de fe y (102) Luc., I, 56. (103) Luc., I, 42-43. - 29() -

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