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gencia la inspiración del Espíritu Santo. No temas las éificultades, ni el cansancio. No busques pre– textc;:s para excusarte, cuando se te impone alguna ordenaci6n dificultosa. Cueste lo que cueste> co– rresponde a la inspiraci6n del Espíritu Santo. No dejes para mañana lo bueno que puedas hacer hoy. u. ENCUENRO DE LA VIRGEN CON ISABEL EN LA CASA DE ZAcARÍAS El punto más culminante de este episodio es el encuentro de las dos primas. Dice el Evangelio que llegada a la casa de Zacarías entr6 y salud6 a Isabel. · N:>ta la humildad de María, que se adelanta a saludar a Isabel, la Reina a la sierva; la Madre de Dios a la madre de un hombre justo. Apenas Isabel oy6 el saludo de María, fué llena Isabel del Espí– ritu Santo, y con gran clamor dijo: "Bendita tú eres entre lá.s ·mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Y ¿ de d6nde a mí esto que venga la Ma– dre de mi Señor a mí? Porque he aqüí que, cuan– do son6 la voz de tu salutaci6n en mis oídos di6 saltc,s de alborozo el niño eh mi seno. Y dichosa la que creyó que tendrán cumplimiento las cosas que le han sido dichas de parte del Señor" (99). Y María dijo: (99J Luc., I, 41-45.

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