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EJEMPLOS.-San Pablo de la Cruz, fundador de los Pasionistas, fué de los más fieles amantes de María. Cuando contemplaba la Pasión de Jesús consideraba tamb::én los Dolores de María Santísima. Por el espí– ritu de mortificación y de penitencia mereció subir a un elevado grado de mística contemplación. Solía de– cir qne quien va a la Cruz encuentra la Madre. Donde está el Hijo está también la Madre. Cuanto sufre el Hijo se refleja en el corazón o en el alma de la Madre. Por sus continuas meditaciones sobre la Pasión adqui– rió una tierna compasión hacia Jesús Crucificado y la Madre Dolorosa. POI" esta profunda y tierna devoción y amor filial, la , Virgen se dignó favorecerle con diversas apariciones y revehciones juntamente con Jesús. Un año, el Viernes Santo, estando enfermo en su celda, se negó a tomar alimento alguno por el sentimiento que le causaba la consideración de los Dolores de María al pie de la Cruz, y empezó a exclamá.T: "¡ Oh Madre mía!, Tú que estabas este día oprimida por el dolor, no había nin– guno que te ofreciera algún alivio." Con mucha difi– culta.:l se fué delante de Jesús Sacramentado y se des– ahogó en tiernos afectos. Ci:ando llegó el momento de la· muerte, le tierna Mad::.-e se dignó aparecérsele otra vez, rodeada de An– geles., invitándole a ir a gozar de la gloria del cielo. A esta maternal invitación con signos de grande alegría expiró plácidamente, el año 1775. Así se verificó, en el dicho del Salmista: "Los que siembran en lágrimas, recogerán con alegría." (49). Sá,plicas.-¡ Oh Madre mía, Vaso espiritual lleno de la gracia y de la misericord~a ! Tú, desde los más tier- - 279 ,-
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