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durante este .tiempo acumularía la Virgen· Santí– sima en su vida de retiro y contemplaci6n? Nos da ejemplo de soledad y de oración a todos los religiosos, a todas las almas consagradas a Dios. Y aún también a todos los cristianos; pues todos están obligados a orar, dar culto a Dios y servirlo con amor, según su estado social. ¡ Con qué devo– ción, con qué respeto, con qué compostura, con qué atención oraría María! III. LECCIONES QUE NOS DA LA VIRGEN EN SU PRESENTACIÓN AL TEMPLO 1. María nos enseña a darnos a Dios sin tar– danza.-María, ya de tierna edad, se consagró al servicio de Dios en el templo. Según la tradición, la llevaron sus padres hacia los tres años de edad. Tanto Ella como sus padres siguieron la inspira– ción· del Espíritu Santo que la llamaba para Sí. Mientras con prontitud y decisión subía las gradas del templo, podrían exclamar los ángeles: "¡ Cuán bellos son tus pasos, oh hija del príncipe¡" (95). Es una hermosa lección que nos da a todos. A los padres para formar a sus hijos, desde su tierna (95) Cant,, VII, J. ..... 275..,....

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