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Franciscanas, que, herederas del espíritu del Santo Fun-, dador, tienen como una de las características específi– cas le alegría espiritual. Súplicas.-Madre mía, María, cuando el recuerdo de mis pecados y de mis ingratitudes me oprime y contur– ba, consuélame con la esperanza del perdón. Cuando las tentaciones contra la pureza me asedian, no me abandones; cuando las olas de la, soberbia quieren aho– garme, defiéndeme, María. Cuando la ignorancia, la incompresión, el olvido, el desprecio, la adversidad y los dolores de alma y de cuerpo me aflijan, dame forta– leza, consuelo y energía. . MacLre mía, confianza mía,, auxilio mío, consuelo mío, consuélame, confórtame, mírame con alegría y sonri– sa celestial. "Memorare, o piissima Virgo Maria, non esse auditum a saeculo,. quemquam ad tua currentem praesidia, tua implorantem auxilia, tua petentem suf– fragia ese derelictum. Ego tali animatus confidentia, ad Te, Virgo Virginum, Mater, curro; ad Te venio; · coram Te gemens peccator assisto. Noli, Mater Verbi, verba me despicere, sed audi propitia et exaudi. Am6n." Propósitos.-Procuraré estar siempre alegre, sereno, tranquilo y contento. La alegría verdadera y sana, que procede de la buena conciencia, ayuda para la confian– za en Dios, para el esfuerzo a la virtud. La alegría ol– vida muchas cosas desagradables y disgustos haciendo la adversidad más llevadera. Me propongo servir a Dios con alegría y comunicar siempre a mi ah:ededor ale– gría, según el espíritu franciscano.

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