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a mí, halla la vida y alcanzará e1 favor de Y a– vé" (85). ¡Oh, Madre mía! Sede de la Sabiduría, quiero seguirte. Ilumina mi entendimiento, dirige mi vo– luntad, gobierna mi vida, sálvame, llévame a Tí. EJEMPLos.-Grandes Dpctwes de la Iglesia han sido devotísimos de la Virgen Sittitísima, como San Grego– rio Magno, San Idelfonso, San Anselmo, San Bernardo, San Buenaventura, S4ptq,·Tomás de· Aquino, San Al– fopso María de Liguo'fi-,· etc. Soles esplendorosos de ciencia y de piedad en la Iglesia de Dios. En el Libro I de los Reyes se 'lee que Yávé se le apa· reció en Gabaón durante la noche en sueño y le dijo: ."Pídeme lo que quieras que te dé." Salomón respondió: "Tú hiciste gran misericordia a David, mi padre, con– forme marchaba él en tu presencia en la fidelidad, en la justicia y en la rectitud de corazón ante ti; le has guardado esta misericordia, dándole un hijo que se sentara sobre su trono como lo está hoy. Ahora, pues, j oh Yavé !, mi Dios, que has hecho reinar a tu siervo en lugar de David, mi padre, no siendo yo más que un mocito, que no sabe por dónde ha de entrar y por dónde ha de salir, y que está tu siervo en medio del pueblo que tú te elegi.ste, un pueblo grande, qúe por su muchedumbre no puede contarse ni numerarse, da a tu siervo un corazón prudente para juzgar a tu pueblo y poder discernir entre lo bueno y lo malo, porque ¿ quién si no podrá gobernar a un pueblo tan gran- (85) Prov,, VIII, 32-35. - 251 -
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