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reza virginal imita el candor del marfil; supera el resplandor del oro con las vivas llamas de su cari– dad. Las manos que Hevan el trono real y los leo– nes que está~ a los lados simbolizan la potencia con que Dios santificó a su Madre y la preservó de todo mal. En el cielo, Jahvé se sienta majestuoso y terrible sobre el trono de los Querubines. Qui sedes super Cherubín (77). María elevada sobre los án.geles y santos los ve· a sus pies en ·figura de leoncillos. La figura de animales, especialmente los leones, son muy conformes con el gusto de los orientales. Salo– món sobresalió en riqueza y ornamentación a todo lo que hasta entonces se había construído en el Oriente. Era, pues, conveniente que aquella mu– jer destinada a ser el trono de Dios viviente, del Monarca de todos los siglos, del Rey de Reyes, Je– sús, Nuestro Salvador, ocupara un trono más exce– lente que todos los que hasta la Encarnación del Verbo habían existido sobre la tierra. A María se llama tro:10 de la Sabiduría, porque en lenguaje de la Escritura signific~ el Verbo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trini– dad. El Verbo encarnándose cumplió la obra más hermosa.de la Sabiduría infinita; <lió a la justicia y (77) IV Rcg., XIX, 15. -2S3-
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