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sar y a Dios lo que es de Dios". Y al oírle se que– daron maravillados, y dejándole se fueron (74). Esa es la verdadera justicia: dar a cada uno lo suyo. II. NECESIDAD DE JUSTICIA EN EL MUNDO La justicia es una base fundamental que sostiene el humano consorcio. Todos los pueblos con defor– maciones y defectos la han considerado como base de la vida privada, familiar y social. Algunos ar– tistas la pintaron en la figura de una Diosa ar– mada con la balanza, dando a cada uno lo que le pertenece, y con una espada para defender lo justo y castigar lo culpable. Aún los niños de poca edad son sensibles a las más pequeñas injusticias reales o presuntas. Existe el instinto, el odio y la ven– ganza contra las injusticias. Las guerras, los liti– gios y la enemistades con frecuencia tienen por motivos cuestiones de justicia. Si no hay respeto a la mío y a lo tuyo, no habr2 jamás paz. Esta no es más que la tranquilidad del orden. ¡ Cuántas injusticias en el mundo! j Pensamientos malos del pr6jimo, sospechas infundadas, juicios temerarios sin suficiente raz6n. Palabras insinuan~ (741 Matt,¡ XXII, 15·22.
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