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Cada uno en la sociedad ejerce una profesión. tiene un empleo, ocupa un puesto, debe hacer al– gún bien y no permanecer ocioso. Cualquiera que sea nuestro estado y posición debemos ser fieles en el bien, aprovechando el tiempo, desarrollando los talentos, utilizando los medios y negociando para la vida eterna. Somos comerciantes del reino de los cielos, y el comerciante no está ocioso. Recorde– mos aquí la parábola de los talentos propuesta por Jesús: "Porque es como si uno, al emprender un viaje, llama a sus siervos y les entrega su hacienda, dando a uno cinco talentos; a otros, dos, y a otro uno, a cada cual según su capacidad, y se va. Luego, el que había recibido cinco talentos se fué y nego– ció con ellos y ganó otros cinco. Asimismo el de los dos, ganó otros dos. Pero el que había recibido uno sólo se fué, hizo un hoyo en la tierra y escon– dió el dinero de su amo. Pasado mucho tiempo vuelve el amo de aquellos siervos y les toma cuen– tas, y llegando el que había recibido cinco talen– tos, presentó otros cinco talentos, diciendo: "Se– ñor, tú me has dado cinco talentos; mira, pues, otros cinco que he ganado." Y su amo le dice: "Muy bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, te constituiré sobre lo mucho; efitrá ert el gozo dé tu señor/' Llegó el de los dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me has dado; áqüí titme~ - 236 ......

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