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En aquellos dos años de intimidad y de mutua conversaci6n j cuántos tesoros de gracia, de dones, de comunicaciones s o b r e n a turales no recibiría aquel bendito Padre y amado Esposo de la Madre de Dios y del Verbo Encarnado ... ! Se dejan a la consideraci6n de cada uno los coloquios, las ternu– ras, las intimidades, los consuelos, las alegrfas, las felicidades de aquellos tres seres ... II. MARÍA, EJEMPLO DE FIDELIDAD PARA LOS ESPOSOS El matrimonio cristiano es un sacramento de la Nueva Ley. Tiene dos propiedades necesarias: uni– dad e indisolubilidad. Es monogámico y perpetuo. Los c6nyuges se prometen mutua fidelidad. De– ben amarse mutuamente y ser un solo coraz6n y una sola alma. Unirse y amarse como Jesucristo amó y se unió a la Iglesia, Esposa dilectísima. En las modernas sociedades ¡ cuántas defeccio– nes! ¡ Cuántas infidelidades se cometen! ¡ Cuántos amores se marchitan! ¡ Cuántas son las separacio– nes ilegítimas y las familias desgraciadas! Pasadas las primeras ilusiones de la vida conyugal, no po– cas veces se disminuye el afecto, se buscan otros amores en otras personas extrañas. Los corazones se traicionan. Las tragedias familiares se multipli- - 234 -
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