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ella. Los defensores de esta roca inconmovible son María Inmaculada y su descendencia, Jesús, Pastor divino, que librará su grey· de los ataques de los lobos carniceros. La Iglesia le atribuye las pala– bras del Eclesiástico: Ego quasi fluvius vorax (63). Yo soy como un río devorador. Demuestra su poder contra los enemigos de la Iglesia como en Lepanto, en Viena, contra los tur– cos; en Francia, contra Napole6n I, para salvar al Pontífice Pío VII; en España, contra los moros, etc. III. MARÍA, OMNIPOTENCIA SUPLICANTE Hubo una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús. Fué invitado también Jesús con su discípulos a la boda. El vino de la boda se había acabado. En esto, dijo la Madre de Jesús a éste: "No tienen vino." Díjole Jesús: "Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? No es llegada aún mi hora." Dijo la Madre a los servidores: "Haced lo que os diga." Mandó Jesús llenar las tinajas y convirti6 el agua en vino .Fué el primer milagro de la vida pública de Jesús, y se obtiene por intercesi6n de María. María es la Medianera universal de las gracias; es la tesorera de las riquezas de Dios. Jesús es la (62) Eccli., XXIV, 4 l. - 214-

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